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Siendo esquivo como es Malick, ¡en esta película hay cameo![/caption]
Mi relación con Terrence Malick es parecida a la que tengo con el panadero que hace las barras de pan que voy a comprar cada día: nunca me ha apetecido profundizar demasiado. La primera toma de contacto con Malick fue con El árbol de la vida y me aburrió soberanamente, tanto que la dejé a la media hora para echarme una siesta, y nunca más la he retomado. Luego vi La delgada línea roja y me gustó; quizás algo larga y soporífera en algunos pasajes, pero en conjunto tuve la impresión de que era una película poderosa, emotiva (spoiler: siempre recordaré el desenlace del soldado interpretado por James Caviezel, por lo magistralmente bien rodado que está y lo tensa que es la escena) y de gran calado. Hace poco pensé que debía hacer un repaso a directores consagrados pero de los que apenas había reseguido su filmografía y di otra vez con Malick y su ópera prima, Malas tierras.
A mi modo de ver, Malas tierras no es ni muchísimo menos una película redonda. No fallan ni los actores, ni la labor tras las cámaras, ni la clásica historia de pareja enamorada que comete un crimen y debe huir hacia delante con tan solo una arma y un coche. Una huida romántica, como si pudieran hacerlo infinitamente y nunca ser apresados. No falla en esas cosas. Al fin y al cabo, es lo que uno puede esperar de este tipo de películas, aunque uno no se espere que con ese inicio se convierta en una película de este estilo.
El fallo es el siguiente: que no te des cuenta hasta muy tarde de porque el personaje de Sissy Spacek está tan colgado de Martin Sheen y le acompañe durante todo el viaje viendo lo que ve y siendo testigo de la facilidad que tiene el chico de apretar el gatillo y cargarse a cualquiera que pueda delatarlos a la policía. Durante la película pensaba: ¿por qué no se cuestiona nada? ¿Por qué no aflora esa culpabilidad hasta casi el final? Luego, gracias a Filmaffinity, descubrí que el personaje femenino tan solo contaba con 15 años, y no los 18 que le había echado. Y, hacia el final, cuando la policía captura a Sheen y vemos cómo rápidamente se hace amigo de sus captores y del ejército que los había estado buscando hasta el momento, es en ese momento en el que te das cuenta del carisma y de la personalidad atrayente del tipo, que cae simpático a cualquiera. Porque de todo esto no te das cuenta mientras la ves. De hecho, Sheen te cae algo antipático y apenas lo ves relacionarse amistosamente con nadie. Y de golpe, al final, ves que es un tipo extrovertido, muy amigable, y es entonces cuando entiendes porque ella no se separa de él hasta muy avanzadas sus andaduras, porque no le cuestiona nada y asiste casi impertérrita a todas sus maldades. Ella es una niña y él es un tipo encantador y atractivo. Y es ahí donde el tema de Malas tierras queda meridianamente claro y empiezas a entenderlo todo mejor.
Pero es demasiado tarde y, pese a ello, no acaba de encajarme el tipo fracasado y ligeramente malhumorado que veo al principio y durante el desarrollo de la película con el tipo simpático y magnético del final.
Nota: 6
Mi relación con Terrence Malick es parecida a la que tengo con el panadero que hace las barras de pan que voy a comprar cada día: nunca me ha apetecido profundizar demasiado. La primera toma de contacto con Malick fue con El árbol de la vida y me aburrió soberanamente, tanto que la dejé a la media hora para echarme una siesta, y nunca más la he retomado. Luego vi La delgada línea roja y me gustó; quizás algo larga y soporífera en algunos pasajes, pero en conjunto tuve la impresión de que era una película poderosa, emotiva (spoiler: siempre recordaré el desenlace del soldado interpretado por James Caviezel, por lo magistralmente bien rodado que está y lo tensa que es la escena) y de gran calado. Hace poco pensé que debía hacer un repaso a directores consagrados pero de los que apenas había reseguido su filmografía y di otra vez con Malick y su ópera prima, Malas tierras.
A mi modo de ver, Malas tierras no es ni muchísimo menos una película redonda. No fallan ni los actores, ni la labor tras las cámaras, ni la clásica historia de pareja enamorada que comete un crimen y debe huir hacia delante con tan solo una arma y un coche. Una huida romántica, como si pudieran hacerlo infinitamente y nunca ser apresados. No falla en esas cosas. Al fin y al cabo, es lo que uno puede esperar de este tipo de películas, aunque uno no se espere que con ese inicio se convierta en una película de este estilo.
El fallo es el siguiente: que no te des cuenta hasta muy tarde de porque el personaje de Sissy Spacek está tan colgado de Martin Sheen y le acompañe durante todo el viaje viendo lo que ve y siendo testigo de la facilidad que tiene el chico de apretar el gatillo y cargarse a cualquiera que pueda delatarlos a la policía. Durante la película pensaba: ¿por qué no se cuestiona nada? ¿Por qué no aflora esa culpabilidad hasta casi el final? Luego, gracias a Filmaffinity, descubrí que el personaje femenino tan solo contaba con 15 años, y no los 18 que le había echado. Y, hacia el final, cuando la policía captura a Sheen y vemos cómo rápidamente se hace amigo de sus captores y del ejército que los había estado buscando hasta el momento, es en ese momento en el que te das cuenta del carisma y de la personalidad atrayente del tipo, que cae simpático a cualquiera. Porque de todo esto no te das cuenta mientras la ves. De hecho, Sheen te cae algo antipático y apenas lo ves relacionarse amistosamente con nadie. Y de golpe, al final, ves que es un tipo extrovertido, muy amigable, y es entonces cuando entiendes porque ella no se separa de él hasta muy avanzadas sus andaduras, porque no le cuestiona nada y asiste casi impertérrita a todas sus maldades. Ella es una niña y él es un tipo encantador y atractivo. Y es ahí donde el tema de Malas tierras queda meridianamente claro y empiezas a entenderlo todo mejor.
Pero es demasiado tarde y, pese a ello, no acaba de encajarme el tipo fracasado y ligeramente malhumorado que veo al principio y durante el desarrollo de la película con el tipo simpático y magnético del final.
Nota: 6
A mi me ha dejado un poco a medias tambien (la acabo de ver, en un proceso similar al que cuentas) aunque por motivos diferentes. Pille lo de que ella era una cria sin mucha personalidad desde el principio, pero es que el personaje de Sheen tambien me parece un niñato que ha visto demasiadas peliculas de James Dean para su bien, al principio y al final, que mas bien me dice que ese rol del rebelde sin causa, habia calado tanto en la sociedad de aquella epoca, que hasta los polis se lo creen un poco y les hace gracia... pero yo vi todo el rato a un niñato que al final interpreta ese papel de estrella. Lo malo de esto, es que el personaje se hace especialmente antipatico y poco interesante visto asi, y eso, sumado a la impenitente voz en off (parece mentira que sea un guion hecho para la pelicula, parece una adaptacion mal digeriada de una novela), hace el resto. Aun asi me gusto, y le doy mucho merito precisamente por que no creo que sea "una peli de ese estilo", como dices tu refiriendote a un tipo de peli que todos tenemos en mente, sino posiblemente la peli a partir de la que nacio ese estilo y de la que han bebido tantas. Por ese lado es imposible quitarle meritos... aunque claro, vista hoy en dia, a la hora de disfrutar y no de valorar meritos, injusta pero inevitablemente, eso resta, por que te suena a ya vista muchas veces.
ResponderEliminarBuenas Herb_b,
ResponderEliminarEl personaje me cayó especialmente antipático por muchas decisiones que toma respecto a los testigos de sus correrías, además de ese caracter que comentas. Soy consciente de que es una de las primeras y que hizo escuela, pero no la penalizo por ello. De hecho, no me esperaba que fuera a ser ese tipo de película antes de verla ni durante el inicio de la misma.
¡Un saludo y gracias por el aporte Herb_b!