[caption id="attachment_746" align="alignleft" width="203"]
Y si no que se lo digan a Colin Trevorrow, por poner un ejemplo[/caption]
Supongo que no descubro nada nuevo, pero en el mundo del cine debe haber un nivel de mamoneo tal que ni siquiera nos lo llegamos a imaginar. Que si cineastas primerizos que ruedan una primera película que apunta maneras, personal y que por un motivo u otro se hace un hueco en el panorama cinematográfico y que luego deben prostituirse si quieren volver a dirigir (tal y como le ocurre a nuestro protagonista); que si guionistas sin ideas que tiran de cuatro tópicos para construir sus guiones, que tiran de esquemas sobadísimos como el que fabrica algo en serie (tal y como le ocurre al guionista veterano); que si guionistas que hacen lo que les da la gana siendo fieles a sí mismos y luego ven como sus guiones son tirados directamente a la basura por su productor o, en el peor de los casos, podados y reescritos por otros para que se ajusten al mainstream; que si productores que no tienen ni idea de lo que es una buena película, que tienen como única virtud el saber detectar qué es lo que vende y ofrecer más de lo mismo una y otra vez (magníficamente encarnado por Michael Lerner). Vamos, una maquinaria que estoy seguro que acaba regurgitando a más de uno y a todo aquel que no sepa adaptarse y dejar moderadamente a un lado sus ideales o lo que sea con lo que pensaba que renovaría la industria del cine.
Pues de todo eso es de lo que va Barton Fink y los Coen lo aderezan todo con paladas y paladas de humor negro y surrealismo. Tenemos a un par de detectives como metáforas de la crítica más despiadada; tenemos a un John Goodman como voz interior que defiende aquello en lo que cree nuestro pobre escritor de guiones; tenemos a un John Turturro como víctima de toda esa maquinaria que citaba más arriba; tenemos a una Judy Davis que encarna esa mediocridad más absoluta que se esconde en tantas y tantas producciones, sobre todo cuando revela la receta perfecta para hacer un guion que contente a un productor. Lo tenemos todo y bien dibujado, como solo los Coen saben hacerlo.
Nota: 8
Supongo que no descubro nada nuevo, pero en el mundo del cine debe haber un nivel de mamoneo tal que ni siquiera nos lo llegamos a imaginar. Que si cineastas primerizos que ruedan una primera película que apunta maneras, personal y que por un motivo u otro se hace un hueco en el panorama cinematográfico y que luego deben prostituirse si quieren volver a dirigir (tal y como le ocurre a nuestro protagonista); que si guionistas sin ideas que tiran de cuatro tópicos para construir sus guiones, que tiran de esquemas sobadísimos como el que fabrica algo en serie (tal y como le ocurre al guionista veterano); que si guionistas que hacen lo que les da la gana siendo fieles a sí mismos y luego ven como sus guiones son tirados directamente a la basura por su productor o, en el peor de los casos, podados y reescritos por otros para que se ajusten al mainstream; que si productores que no tienen ni idea de lo que es una buena película, que tienen como única virtud el saber detectar qué es lo que vende y ofrecer más de lo mismo una y otra vez (magníficamente encarnado por Michael Lerner). Vamos, una maquinaria que estoy seguro que acaba regurgitando a más de uno y a todo aquel que no sepa adaptarse y dejar moderadamente a un lado sus ideales o lo que sea con lo que pensaba que renovaría la industria del cine.
Pues de todo eso es de lo que va Barton Fink y los Coen lo aderezan todo con paladas y paladas de humor negro y surrealismo. Tenemos a un par de detectives como metáforas de la crítica más despiadada; tenemos a un John Goodman como voz interior que defiende aquello en lo que cree nuestro pobre escritor de guiones; tenemos a un John Turturro como víctima de toda esa maquinaria que citaba más arriba; tenemos a una Judy Davis que encarna esa mediocridad más absoluta que se esconde en tantas y tantas producciones, sobre todo cuando revela la receta perfecta para hacer un guion que contente a un productor. Lo tenemos todo y bien dibujado, como solo los Coen saben hacerlo.
Nota: 8
Comentarios
Publicar un comentario